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Entrevista a Adrián Bechelli

“Se trata de llegar a ser tan sutil
como el arte mismo, como el
planeta Venus”

Por Antonela Fuentes
[Sentarse a escribir]


A unos días de presentar su novela (astrológica) “Los planetas nos aman”, me encuentro con Adrián en un bar de Palermo. Llega puntual, un poco despeinado, con una remera que dice: la era de Acuario soy yo.

Desde hace tres años, dirige la página “Los planetas nos aman” en Facebook, mostrando Astrología desde una atractiva estética, con humor y un lenguaje propio. Fue la primera fanpage en ponerle signo y ascendente a las imágenes, en integrar astrología y arte.

Pedimos dos café con leche. Me cuenta que toma café con leche solo una vez cada tres meses, para disfrutarlo más. Aprieto la tecla rec y nos ponemos a hablar sobre su nuevo libro.


- ¿”Los planetas nos aman” es tu primera novela?

- Es la primera que publico. Y no sé si es del todo una novela, es una historia de una discípula y un maestro, una historia de amor al zodíaco. Quiero decir, además del foco literario, es casi un manual de astrología.


- ¿Por qué la escribiste?

- No tengo ni idea. Creo que más que escribirlas, las cosas nos escriben a nosotros. Todo el tiempo canalizamos sabiduría que quién sabe de dónde viene. Desde muy chico sabía que iba a escribir un libro parecido a este, era info de otra vida o de otra dimensión. Y a la vez era natural, era obvia.


- ¿Tuviste una infancia flashera?

- Tuve momentos surrealistas, aunque crecí en un contexto convencional. El flash era más interno. Me costó muchos años sostener mi propia mirada de las cosas. Permitirme mi viaje artístico, mi creatividad.


- ¿Cómo es tu relación con la Astrología?

- Me encanta la astro. Es muy hermosa y gigante. Es algo que todo el tiempo se te escapa de las manos. Cuando creés que sabés algo, te das cuenta que no sabés nada. Y cuando te resignás a no saber, ella se abre y te explica todo.


- ¿Sos astrólogo?

- Laburo con astrología, mucho. En ese sentido sí. También me gusta el arte. Me gusta la sanación. Y me gustan un millón de cosas más. A esta altura de mi vida, elijo no tener etiquetas. Si para alguien soy astrólogo, ok, lo soy. Si para otro no, ok no lo soy. Soy esencialmente taoísta. Y tengo ascendente Acuario (Se ríe).


- ¿Qué sería un ascendente Acuario?

- Sería reflexionar profundamente sobre la posibilidad de ser libre. Creo que es un momento humano donde esto se juega colectivamente. ¿Qué es ser libre?


- ¿Qué es ser libre?

- Me lo pregunto todos los días… Jugar la coherencia de tu alma, de tu estructura energética. Ponerla sobre la mesa. Ser los que sos. Ennoblecer a la especie humana. Hay muy poca gente así.


- ¿Cuánto tardaste en escribir el libro?

- Un mes. Fue casi instantáneo. Y después estuve dos años corrigiendo. Me encanta escribir. Y no tanto corregir. Pero si no corregís el resultado es muy malo. Y necesitaba defender mi obra, necesitaba pulir el diamante.


- ¿Te considerás un artista?

- Sí. Un aprendiz de artista. Me encanta el arte, ver arte, rodearme de arte. Puedo estar veinte minutos mirando un cuadro de Max Ernst de 20 por 30 cm como idiotizado. Y que el guardia del museo se pare detrás mío pensando que me lo quiero robar. ¡No, solamente lo estoy mirando! (Se ríe) La belleza me gana siempre, me caga a piñas. Y si de tanto intentarlo, algún día le aporto algo bello al mundo, una obra de arte, por decirlo así, me doy por satisfecho.


- Ya lo hiciste.

- Eso lo va a decir el tiempo, el señor Saturno.


- Hiciste discos, una obra de teatro, decenas de dibujos, un libro de poemas, videos, shows astrológicos…

- No es un tema de variedad, ni de cantidad. Es un tema de afinación, de llegar a ser tan sutil como el arte mismo, como el planeta Venus. Está lleno de gente que hace arte, hay muy pocos genios.


- ¿Querés llegar a ser un genio?

- Quiero llegar a ser yo. A sintonizar la máxima posibilidad de mi ser en esta encarnación. No tiene que ver con el ego, sino con contactar lo más fino del ser esencial.


 - Si no sé nada de Astrología y leo tu novela, ¿puedo aprender algo?

- Sí, mucho. Me gusta la simpleza combinada con la profundidad. El libro tiene mucha data y en un lenguaje directo, sencillo. En ese sentido, prefiero el zen a la filosofía, porque todo se resume a cinco palabras y a sentarse a meditar. No hay enrosque. No hay vueltas. No hay paja intelectual. Hay silencio, hay vacío. Ahí está todo.


- ¿Y si la leo sabiendo Astrología?

- Supongo que es como tomarte una birra conmigo. Vamos a hablar de astro, vamos a reírnos y a decir cosas como: “Qué rica cerveza, mi Tauro está feliz” (Se ríe). Viste como hablan los astrólogos…


- ¿Vos no hablás así?

- Sí, sí, yo también hablo así. ¡Somos extraterrestres!


- ¿Los personajes están basados en personajes reales?

- Cuando te metés mucho en una obra, los personajes son totalmente reales. Fernando Pessoa, el poeta portugués, decía que había personajes más reales que la gente que camina por la calle. Y es así. Para mí, Miwa, la protagonista, es más real que algunas de mi ex novias. Y no lo digo para hacerme el lindo, es absolutamente cierto.


- ¿Qué tenés en común con Miwa?

- Las ganas de buscarle un sentido a las cosas. El respeto a seguir mis intuiciones. El sentido del riesgo. La capacidad de enamorarme de todo…


- ¿Qué te gustaría que sientan quienes lean el libro?

- Me gustaría que se coman un lindo viaje. Que les de ganas de vivir mejor. Que amen un poco más el arte y la astrología. Aunque no pienso en el público cuando escribo. Pienso solamente en encontrar las palabras más lindas y claras para darle vida al mundo que imagino. Pienso en poesía, no como algo que se escribe sino como algo que se experimenta.


- ¿Cómo te llevás con el público?

- Me encanta la gente, la especie humana. Me gusta mucho recibir comentarios de quienes leen lo que escribo. Escribir, a diferencia de tocar en vivo, es algo muy solitario. Y también leer: uno está ahí solo en la intimidad del libro. Lo que pasa entre el texto y el lector es como un secreto, es un mundo privado. Me gusta esa zona de misterio, ese encuentro en esa intimidad mágica. Es como una cita virtual que dura, en este caso, ciento setenta páginas.


- ¿Te gustan las citas?

- Si no, no hubiera venido (Se ríe).


- ¿De qué signos sos?

- A esta altura, soy de todos. Amo el centro del mandala. ¿Y vos?


- Pensé que lo podías adivinar.

- ¿Tauro?


- Libra.

- Creo que voy a tener que invitar los cafés (Se ríe).


Antes de irse a preparar su clase de Astrología de la tarde, Adrián me regala un ejemplar de su novela. Lo abro al azar y leo: “Saber astrología es la posibilidad de convertir esa foto del cielo (la carta natal) en una película”.

© Antonela Fuentes. Noviembre, 2016.


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