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Texto poético sobre la novela



(Este texto fue leido por Adrián en el evento de la presentación de libro)



Desde que nací quiero hacer arte.

Quiero leer libros hermosos, viajar, comer ravioles con salsa mixta.

Quiero besar señoritas hermosas; y si es posible que sean un poco chamanas, y que sean del interior, y que en la intimidad me digan Pupino o se rían de mi panza a lo Diego Rivera.

La verdad es que nunca planeé ser astrólogo. Soy pésimo estudiante, discontinuo, autodidacta, y me aburre hacer una sola cosa por vez.

Tardé casi cinco años en aprenderme los simbolitos de los planetas. Me confundo a Venus con los cuadros de Matisse. Y me gustan tanto todos los signos que a veces no me acuerdo cuál es el mío.

No soy amigo de Liz Green, ni de Ludovica. Ni siquiera la sigo Mía Astral.

Aprendí a ser astrólogo mirando las estrellas adentro de la gente. No sigo manuales, ni caminos de otros. Prefiero mirarte a los ojos y ayudarte a completar el puzzle.

        (Foto: Tatti Krushovska)

Hoy presento, por primera vez, una novela.

La empecé hace dos años. La vengo planeando desde los veinte, pero aún no conocía a los personajes, no sabía nada de Astro y no podía coordinar ese universo complejísimo de líneas que se cruzan, que se llama novela.

“Los planetas nos aman” es una novela astrológica.

Es una canción de amor a todas las cosas increíbles de la vida: la meditación, el cielo, los masajes, las montañas, el arte, las miradas, el sexo, la belleza, la sanación…

Y es también un manual de astrología encubierto. Lo leés y entendés todo. Es como si desde un plato volador te tiraran los doce tomos de la enciclopedia Salvat (hoy Wikipedia), todos te pegaran en la cabeza, y de pronto vieras la luz.

Con solo leer 170 páginas de esta novela vas a saber más de astrología que… ¡alguien que no sabe nada de astrología!

Hay gente que incluso hizo brownis con algunos fragmentos del libro y le bajó más data que a Horangel después de hacer sonar un gong gigantesco en la India arriba de un elefante.

Les cuento esto, no para que compren la novela, sino para que se enamoren de ella. Porque cualquiera puede comprar algo, pero no todos se animan a enamorarse de las cosas.

Una cosa es un libro, y otra muy distinta, es un corazón de papel con el zodíaco adentro.

Si la llevan, van a comprobar que el pequeño intercambio simbólico en forma de dinero necesario para adquirirla, les va a parecer ridículo en comparación con el tesoro lingüístico en monedas de plata lunar y brillo solar que se llevan.


        (Foto: Sol Córdoba)

La verdad es que tampoco es un libro: es un portal hacia otras dimensiones.

Leerla es como si pudieras limpiar tu alma en un río cristalino, como si pudieras irte de camping a otro planeta y cantar con la guitarra en el fogón, rodeado de extraterrestres.

Leerla es como si la vía láctea te diera un beso de lengua, es como tener un orgasmo astrológico.

Como mirar el cielo todo repleto de estrellas en esas vacaciones inolvidables en el medio de la naturaleza, en las que por alguna conjunción repentina y fuera de plan, ese ser que tanto te gustaba se te declaró, y luego hicieron el amor al aire libre entre luciérnagas y haditas elegantes y librianas.

Lo que quiero decirles es que amo la astrología como pocas cosas. Antes sabía poquito, pero de tanto escucharla, de tanto oler su perfume sutil, de tanto abrazarla, ahora sé un montón. Soy un sabio de tacto estelar.

Y ese amor que le tengo, está bien plasmado acá. Cada letra que tipearon mis dedos está cargada de toda la inocencia del que ama incondicionalmente.

Hoy empieza una nueva historia de la literatura.

Hoy se amigan Saturno y Urano.

Hoy la poesía te invita a salir con ella.

Hoy empieza la era de Acuario.

Hoy... y siempre: los planetas nos aman.

Gracias por estar acá.



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Comentarios

sasfgas ha dicho que…
Me vuelvo loca de amor♥

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